El campo piloto de demostración construido por las empresas del proyecto LIFE T4C en la Escuela IDEO de Madrid ha servido para presentar y mostrar la nueva alternativa sostenible a los microplásticos en el césped artificial deportivo a instaladores y gestores de instalaciones deportivas.
La jornada informativa llevada a cabo en dicho establecimiento educativo a principios de marzo tenía como objetivo presentar y discutir la implementación de una solución integral para campos de fútbol libres de microplásticos, centrada en sostenibilidad ambiental, rendimiento técnico y circularidad.
Antes de la presentación principal, que corrió a cargo de Mari Carmen Cánovas, de Green World Compounding (GWC) y de Jorge García Unanue, de IGOID-Universidad de Castilla-La Mancha, se pidió a los asistentes a la jornada que respondieran a una serie de preguntas. El objetivo era determinar sus expectativas sobre la nueva solución propuesta por LIFE T4C y cotejarla con la otra encuesta posterior, realizada tras la presentación y la visita al campo de demostración.

Marco regulatorio
La jornada comenzó con una presentación del marco regulatorio vigente sobre los productos que contribuyen a la emisión de microplásticos, y que se ha concretado en la prohibición, por parte de la Comisión Europea, de la fabricación y venta de microplásticos de polímeros resistentes a la degradación, en virtud del Reglamento (UE) 2023/2055, de la Comisión, de 25 de septiembre de 2023.
Durante la presentación, se identificaron los principales desafíos, como la generación de microplásticos por parte de los rellenos actuales y la aplicación del principio de precaución ante la ecotoxicidad de materiales alternativos.
El Reglamento de la Comisión establece el 17 de octubre de 2031 como la fecha límite para la comercialización de rellenos granulares como el caucho SBR para su uso en superficies deportivas sintéticas.

Alternativa sostenible
Frente a esta reglamentación, la solución propuesta por el proyecto LIFE T4C se basa en un relleno libre de microplásticos y de sustancias tóxicas, y procedente del reciclaje: el Ecolastene.
Este compuesto, como explicaron los representantes del proyecto LIFE T4C, está formado por partículas de polietileno reciclado y reciclable, de un tamaño superior a los 5 milímetros de diámetro, por lo que no pueden considerarse como microplásticos.
El sistema incluye también un mecanismo desarrollado específicamente para cumplir con los principios de sostenibilidad y respeto ambiental, completamente seguro para los usuarios, con menor impacto ambiental y circular.

Este sistema cuenta con los siguientes componentes:
- Rellenos: un relleno estabilizador, que es arena de sílice, y un relleno de rendimiento, hecho de polietileno reciclable, libre de sustancias tóxicas, reciclado y reciclable. Se trata de un material certificado individualmente, conforme al Manuel FIFA 2024.
- Base elástica y relleno: se utiliza un material llamado Flexitan, similar al Ecolastene y con base de polietileno reciclado, pero con formulación distinta. La base elástica se fabrica in situ, su aplicación no requiere calor, lo que ahorra energía emisiones de CO2, y permite ajustarse a las imperfecciones del terreno.
- Césped y fibras: la moqueta es reciclable, con fibras de polietileno biobasado, con más de un 50 % de contenido reciclado y con una tecnología desarrollada por la empresa Polytan, miembro del proyecto, que asegura una alta durabilidad y retención de fibras.
- Sistema de retención de partículas: desarrollado por la empresa alemana Hauraton, también miembro del proyecto, consta del sistema Sportfix Clean, que retiene plásticos y microplásticos mediante canaletas y filtros de carbono, que evitan las emisiones al entorno por rotura o desgaste de fibras.

Este sistema, instalado ya en el campo de fútbol 7 de la Escuela IDEO utilizado en esta demostración, ha sido convenientemente analizado y cumple con todos los parámetros de rendimiento requeridos, conforme a los estándares FIFA Quality Pro de 2015 y 2024, y a la norma ISO 15330-1.
De este análisis se encargó Igoid, socio del proyecto LIFE T4C y uno de los pocos laboratorios mundiales que expiden este tipo de certificaciones. Su análisis ha verificado la idoneidad de la superficie, tras realizar diversas pruebas relativas a la tracción rotacional, absorción de impactos, deformación vertical, rodadura y bote vertical, entre otros.
Tras la jornada teórica, los asistentes tuvieron ocasión de pisar el campo de demostración y consultar todas sus dudas a los responsables del proyecto.





