El pasado 16 de diciembre entró en vigor el Reglamento (UE) 2025/2365 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de noviembre de 2025, sobre la prevención de la pérdida de gránulos de plástico para reducir la contaminación por microplásticos.
Se trata de una nueva normativa destinada a prevenir la contaminación por microplásticos procedentes de pellets de plástico, que es una de las principales fuentes de este tipo de emisiones al medio ambiente.
Estos pellets son la materia prima básica para la fabricación de la mayoría de productos plásticos. El problema es que pueden dispersarse fácilmente si se producen pérdidas durante su manipulación o en el transporte. Y una vez que se liberan al medio ambiente, no son biodegradables, sino que se acumulan en suelos, ríos y océanos, representando una grave amenaza para la biodiversidad e, incluso, para la salud humana.
Esta nueva normativa se aplica a todos los operadores económicos que gestionen instalaciones situadas en países miembros de la Unión Europea en las que se procesen cinco toneladas o más de pellets de plástico al año. Esto afecta tanto a los fabricantes, recicladores, transformadores, almacenistas como a otros agentes de la cadena de suministros o a los transportistas que operan dentro del territorio comunitario, así como a los implicados en el transporte marítimo.
Según el nuevo Reglamento, todas estas empresas deberán prevenir, contener y limpiar cualquier pérdida o vertido, además de elaborar e implantar planes de gestión de riesgos adaptados a la naturaleza y dimensión de sus instalaciones. Los transportistas no están obligados a elaborar estos planes, aunque sí deberán cumplir con las exigencias establecidas en el Reglamento.
Las empresas grandes y medianas que procesen más de 1.500 toneladas anuales de pellets deberán contar con un certificado de conformidad o un permiso específico, mientras que las pymes y microempresas contarán con requisitos simplificados.
Según la Comisión Europea, estas normas contribuirán a garantizar una competencia equitativa en el mercado interior, al tiempo que fomentan la innovación y la inversión en prácticas más limpias. El objetivo es avanzar hacia una economía más sostenible, reduciendo impactos ambientales sin generar distorsiones entre operadores.
La Comisión elaborará, antes del 17 de diciembre de 2026, materiales de formación y sensibilización, y solicitará a los organismos europeos de normalización el desarrollo de estándares armonizados para estimar las cantidades de pérdidas de pellets. Con ello, la UE refuerza su apuesta por la lucha contra la contaminación por microplásticos.
Desde el proyecto LIFE T4C contribuimos a esta lucha contra los microplásticos aportando una solución alternativa al uso de caucho en los campos de fútbol de césped artificial: el Ecolastene.





