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Información sostenibilidad

17
Oct
2023
Lectura estimada: 7 minutos
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El césped artificial existirá sin el caucho: de los 30.000 euros por retirarlo a las alternativas posibles (El Español)

La polémica sobre la prohibición del caucho en los campos de fútbol artificiales se ha instaurado en los últimos días. Una situación que ha derivado en numerosas contradicciones, ya que se llegó augurar la desaparición de estos recintos. Sin embargo, la realidad es que la normativa europea únicamente ha prohibido el uso de microplásticos, por lo que solo tendrán que adaptarse a los nuevos requisitos.

Fue el pasado 25 de septiembre cuando la Unión Europea hacía públicas una serie de restricciones haciendo referencia a la fabricación y comercialización de productos relativos al microplástico. Se notificó en el Diario Oficial de la UE, en el Reglamento UE 2023/2055 de la Comisión.

En la guerra de la Unión Europea contra este tipo de material, al igual que la que tiene abierta contra la purpurina, el organismo ha dado a conocer una moratoria hasta 2030, es decir, de ocho años para que el caucho, uno de los microplásticos más presentes en el mundo y el deporte, llegue a su fin.

Para ello, la Comisión Europea decidió establecer un periodo de transición cifrado en ocho años para «garantizar que un mayor número de superficies de deporte sintéticas existentes que utilicen este producto puedan alcanzar el final natural de su vida útil».

Esto significa que cuando se cumpla el plazo dentro de ocho años todos los campos deportivos de césped artificial deberán prescindir de las micropartículas de caucho. Habrán tenido que reemplazarlas por otro sustrato diferente de los microplásticos, evitando así que resulte perjudicial para la salud y para el medioambiente.

De hecho, supone un notorio cambio para España, que posee alrededor de 10.000 campos de césped artificial, muchos de ellos pertenecientes a clubes menores o instalaciones deportivas, que bien pueden ser de otros deportes distintos al fútbol como pistas de pádel o campos de rugby o similares. Todos ellos tendrán que adaptarse a la nueva ley, aunque todavía tienen mucho tiempo de margen. Aún así, la restricción hizo saltar las alarmas.

Dicha publicación hacía referencia especialmente a la mayoría de campos deportivos fabricados con sustrato de caucho, además de otras construcciones como los parques infantiles realizados sobre dicha superficie. EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con Sports & Landscape, una empresa pionera en la construcción de estadios sin dicha composición, para tratar de dar claridad a este asunto.

Un trabajo a contrarreloj en una carrera de fondo para erradicar al caucho. Este material se ha convertido en el microplástico que más residuos genera, alcanzando las 16.000 toneladas en Europa por año. Una cifra que se pretende reducir con su prohibición.

Alternativas en el césped artificial

La prohibición de añadir caucho a los campos de césped abre un nuevo panorama. Según Ignasi Senabre, gerente de Sports & Landscape, retirar y sustituir el césped tiene un costo de 30.000 euros: «Con la retirada del caucho, sin contar el vertedero, costaría unos 5.000 euros. Además, habría que aportar un polimérico, estaríamos hablando de unas de 40 toneladas y cuyo coste es de 3.000 euros. Añadiendo demás gestiones, en total, podría estar por unos 30.000 euros», afirma. Por su parte, crear uno totalmente nuevo puede suponer una cuantía mucho mayor llegando a costar «alrededor de 200.000 euros, IVA incluido».

Ahora, se necesitan cambiar las superficies de juego sintéticas que contenga caucho, considerado como microplástico por la Unión Europea. Desde Sports & Landscape señalan que hay  tres alternativas diferentes en las que trabajan para sustituir al caucho en los césped artificiales: Ecolastane, los rellenos naturales (corcho, madera de pino o huesos de aceituna), cuyo mantenimiento se dispara, y arena de sílice.

Todas ellas tienen sus respectivas ventajas y desventajas. En el caso de los rellenos naturales, necesitan de mucho mantenimiento y un gran trabajo por detrás. Mucho menos sufridas son en este caso el ecolastane o la arena de sílice, puesto que el cuidarlo no requiere tanto esfuerzo.

El precio apenas varía respecto a un campo con SBR y Senabre se decanta por un producto más elástico: «No es más caro que un campo con SBR. Hay un ligero incremento por cambiar el caucho por la base elástica, pero éste dura 30 años y hay que mirar a largo plazo. La base elástica te soporta tres campos de césped».

En Sport & Landscape Utilizan plásticos reciclables que suelen provenir del sur de España: «Green World Compounding (GWC) es la compañía de Murcia que es la principal recicladora de plástico agrícola. Los plásticos que utilizamos vienen de toda España, pero principalmente de Andalucía. Es un plástico que lleva tratamiento ultravioleta incorporado y que supera los cinco milímetros. Además, está tratado de plástico reciclado por lo que cumplimos la normativa europea 2030 y el no contaminar», asegura Senabre.

De las tres alternativas disponibles mencionadas por Ignasi Senabre, tanto los rellenos naturales como los de ecolastane tienen más mantenimiento que los de arena de sílice. Estos últimos requieren menos trabajo «porque no se movilizan los rellenos y son siempre iguales», un factor que les permite «una estabilidad biomecánica muy buena». «Además, las arenas no se compactan y esto nos favorece en un 30% menos de riego y necesitamos menos mantenimiento que los ecoplásticos. En cinco años no hemos tenido que reponer ningún campo», añade.

Por su parte, un césped con ecolestane requiere más mantenimiento: «No flota, no se mancha, pero sí que se moviliza y eso nos hace tener más mantenimiento. Este producto no requiere aportación de materiales nuevos, pero hace falta cepillarlos», apunta Ignasi Senabre quien opina que cada campo es un mundo y todo depende de para que categoría se utilice y el uso que se dé.

No es lo mismo crear el césped del Antiguoko, el pionero y la joya de la corona de Sport & Landscape, que hacer el terreno de juego de un equipo de Cuarta Regional: «Cada campo tiene una base diferente pensando en la sostenibilidad. No es lo mismo un campo de Segunda RFEF que uno de Regional. También depende del uso que le des, si se utiliza muchas veces o pocas», afirma.

Senabre apunta también que este tema, que ha aparecido en todos los periódicos deportivos, les supone una oportunidad para seguir creciendo. «Tenemos 155 campos. El primero fue el del Antiguoko en 2017 y también hemos hecho el del Sanse o La Aldea, entre otros. Esto que se ha generado es una oportunidad para nosotros. Llevamos trabajando en esta línea desde hace cinco años y esto refuerza nuestro proyecto».

Una nueva etapa en los campos de césped artificial que ya se ha puesto en marcha y esto se presupone como una evolución para aquellos que poseen caucho y, por tanto, se presentan como una alternativa a los creados hasta el momento, para adaptarse a la nueva y reestrictiva normativa de la Unión Europea. Otros modelos de césped artificial se van creando y suponen un avance para los ya expuestos, puesto que hay para elegir distintos modelos.

Numerosos equipos de País Vasco o Cataluña ya han optado por algunas de estas alternativas. Ahora falta ver el proceso de adaptación de los demás, puesto que hay una enorme cantidad de ellos, para poder cumplimentar los requisitos de la Unión Europea.

Acceda al artículo original en este enlace.

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