Diversos estudios han demostrado durante los últimos años que el caucho SBR presente en el relleno de los campos deportivos de césped artificial puede llegar a afectar a la salud de los jugadores, además de constituir una importante fuente de contaminación por microplásticos.
Sin embargo, recientemente se ha desvelado un nuevo peligro ocasionado por este componente plástico altamente contaminante: el de influir de forma negativa en los controles antidopaje de los jugadores, provocando falsos positivos que podrían dañar de forma irreparable la carrera de los deportistas.
La voz de alarma la lanzó el club noruego Valerenga, que ha mantenido una larga pugna de más de siete meses con la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), después de que una de sus jugadoras diera positivo en un control antidopaje realizado tras un partido contra el LSK Kvinner.
Todo comenzó el pasado 22 de abril de 2025, cuando el equipo femenino del Valerenga se enfrentaba al LSK Kvinner en el campo de césped artificial de este último, en partido de la Liga Femenina de Noruega, la Toppserien. Tras el partido, los controles antidopaje realizados a ocho jugadoras, cuatro de cada equipo, revelaron la existencia de trazas de Dimetilbutilamina (DMBA), un estimulante sintético del sistema nervioso central, que está prohibido tanto en Noruega como en la Unión Europa. Se utiliza en pastillas para adelgazar y en suplementos dietéticos.
Las jugadoras que habían dado positivo no compartían suplementos, comida ni bebidas, por lo que los resultados de los controles supusieron una desagradable sorpresa.
En el caso de una de las jugadoras del Valerenga, cuya identidad no ha sido revelada, los niveles superaban el umbral de 50 ng/ml establecido por la Agencia Mundial Antidopaje, lo que desencadenó una investigación de cara a una posible sanción por dopaje.
La jugadora relató al diario británico The Guardian la conmoción que le causó que le informaran de que se enfrentaba a una posible infracción y aseguró que su rendimiento deportivo se había visto afectado por la prolongada investigación.
Este positivo desencadenó una investigación por parte de la Agencia Antidopaje de Noruega (Adno), que realizó una exhaustiva toma de muestras de agua y diversos materiales en las instalaciones deportivas LSK Haller, en Lillestrom, cerca de Oslo.
El pasado mes de julio, la investigación de Adno concluyó que el responsable de las trazas de DMBA hallado en las muestras era el relleno de caucho del césped artificial del LSK Haller, que se había descompuesto y liberado la sustancia dopante, transferida a las jugadoras durante el partido.
Tras recibir la comunicación de estos resultados, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) los analizó y concluyó, hace apenas unos días, cerrando el expediente sin sanción alguna para la jugadora del Valerenga.
Desde el club noruego lamentan que la Agencia Mundial Antidopaje no estuviera al corriente de los diversos estudios científicos que han demostrado que la rotura de los gránulos de caucho puede provocar la liberación de DMBA, una sustancia que puede filtrarse en el agua y acabar en el cuerpo de los deportistas que utilicen esta instalación.
Se trata del primer caso conocido en el mundo del deporte de élite en el que la exposición ambiental ha sido la responsable de una posible infracción de las normas antidopaje.
La futbolista afectada se ha quejado de la arbitrariedad del proceso seguido por la AMA. Según declaró Harriet Rudd, directora general del Valerenga, a The Guardian: “Los factores ambientales deben ser una prioridad de cara al futuro. Se trata de tener una visión global de lo que se puede encontrar en el entorno en un control antidopaje. La labor antidopaje debe evolucionar y cuestiones como ésta deben ocupar un lugar mucho más importante entre los aspectos que se tienen en cuenta”.
De momento, la Federación de Fútbol de Noruega ha recomendado que los partidos de las competiciones que se celebran en instalaciones de césped artificial cubiertas se disputen al aire libre. Eso afectará al futuro de los alrededor de 1.800 campos cubiertos de fútbol de césped artificial con caucho que existen en Noruega.
Este caso va a constituir un punto de inflexión muy importante a la hora de plantearse el impacto que este tipo de superficies tienen en la salud de los deportistas. De no haberse detectado el origen de la contaminación por DMBA, la jugadora del Valerenga podría haber sufrido una injusta sanción que incluso podría haber supuesto el final de su carrera deportiva.
Por eso es cada vez más importante plantear la sustitución de los campos de fútbol de césped artificial con relleno de caucho por otros con materiales sostenibles y seguros, como el Ecolastene.
El proyecto LIFE T4C, en el que se incluyen líderes mundiales del diseño de terrenos de juego artificiales, como Polytan, propone esta alternativa completamente segura, libre de sustancias peligrosas y elaborada a base de plásticos agrícolas reciclados.





