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Información sostenibilidad

11
May
2026
Lectura estimada: 8 minutos
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¿Cómo se construye un campo de fútbol de césped artificial? El Carlos III de Toledo, a punto para su inauguración

FOTO: GUILLERMO LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

A escasas fechas para la inauguración del primer campo de fútbol de césped artificial sostenible elaborado por las empresas del proyecto LIFE T4C en Toledo, es un buen momento para explicar cómo se construye una instalación deportiva de estas características, con las últimas innovaciones en cuanto a materiales y diseño.

Ha pasado casi un año y medio desde que, el 18 de noviembre de 2024, se firmara el acuerdo de construcción del campo entre el alcalde de Toledo Carlos Velázquez, y Leonor Gallardo, responsable del Grupo Igoid, en representación de las empresas que forman parte del proyecto LIFE T4C.

FOTO: GUILLERMO LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Tras recibir los correspondientes permisos de construcción, el siguiente paso la ceremonia de inauguración de las obras y colocación de una cápsula del tiempo en el subsuelo del terreno sobre el que se iba a construir el campo de fútbol. Un acto que tuvo lugar el día 30 de julio de 2025, presidido por el alcalde de Toledo y por el consejero de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Amador Pastor.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Preparación del terreno

A partir de ahí comenzó el proceso de nivelación del terreno sobre el que se ha construido el campo, que es el mismo que ocupaba hace años el antiguo campo de fútbol Carlos III, construido por los trabajadores de la vecina Fábrica de Armas.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Durante esta fase se preparó la superficie sobre la que se asienta el campo y se realizaron los trabajos previos para la instalación de las cuatro torres de iluminación con que cuenta el campo.

Paralelamente se cavaron las zanjas que albergarían las canaletas de drenaje, diseñadas especialmente por la empresa alemana Hauraton con un sistema de filtros para evitar que el sustrato de Ecolastene que reemplaza a las partículas de caucho SBR llegue a los desagües.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

La base del campo

Una vez asentada la superficie, el siguiente paso fue la colocación de la capa asfáltica sobre la que se ubican los diferentes estratos que forman el terreno de juego. La instalación de esta capa requiere de una gran precisión, ya que es necesario que toda la superficie sobre la que se va a situar el campo esté perfectamente lisa y sin irregularidades.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Terminada y seca la capa asfáltica que sirve de base, llega el momento de la instalación de la base elástica que permitirá que el césped tenga las condiciones idóneas para garantizar la seguridad y la actuación de los futbolistas.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Esta base elástica, desarrollada por Green World Compounding a partir de plásticos reciclados, se compone de un aglomerado formado por granos, que luego se solidifican mediante el añadido de un pegamento, conformando una base elástica de varios centímetros de espesor.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Su instalación, como se puede ver en las imágenes, constituye todo un arte, ya que hay que unir a mano, con una paleta, las diferentes bandas que va dejando la máquina, para que la superficie sea perfecta y uniforme, y no existan grietas.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Instalación del césped y líneas

El siguiente paso en el proceso de construcción se realiza cuando la superficie elástica está perfectamente seca y solidificada. Es el momento de extender los rollos de césped artificial, elaborados por la compañía alemana Polytan, líder europeo en superficies deportivas y miembro del proyecto LIFE T4C. Se trata de un césped especialmente diseñado para el proyecto, cuyas fibras cuentan con la longitud y la forma ideal para retener el relleno de Ecolastene que se añadirá en la última fase de la construcción.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Los instaladores extienden los rollos de forma transversal al campo, con la ayuda de una máquina. Luego, se ajustan a mano para que no queden espacios entre los rollos y se corta el sobrante, alineando el césped con las rejillas del drenaje.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Una vez que toda la superficie del campo está cubierta de césped artificial, hay que realizar una tarea muy delicada, que es la instalación de las líneas que marcan los terrenos de juego (blancas para el campo de fútbol 11 y amarillas para los dos campos transversales de fútbol 7).

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

A diferencia de los campos de fútbol de césped natural, donde las líneas se dibujan sobre la superficie, en los campos de césped artificial son bandas de césped teñidas de color, que se incrustan en la superficie del terreno de juego.

Se trata de una labor que requiere de gran cuidado, ya que hay que recortar la base de césped, introducir un pegamento para fijar las líneas e incrustar éstas entre los dos lados del césped previamente recortado, cuidando de que quede perfectamente lisa, sin arrugas ni separaciones.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Esta labor se complica aún más cuando las líneas que hay que instalar son curvas, como los arcos de los saques de esquina, el círculo central o las medias lunas de la frontal de las áreas.

La misma técnica se utiliza para los puntos de penalti (seis, dos por cada uno de los tres campos) y los puntos de saque de dentro (tres, uno por campo).

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Sustratos

Aunque a simple vista parece que el campo está terminado, con las líneas instaladas, aún quedan algunas labores que son esenciales para que se pueda utilizar el terreno de juego en perfectas condiciones de jugabilidad y seguridad.

La primera de ellas es el vertido de la arena que va a formar parte del sustrato que está en la base del césped. Centenares de sacos alineados en uno de los fondos del campo son vertidos en una máquina especial que va realizando trayectos transversales en el terreno de juego, diseminando poco a poco la arena, para que se reparta por igual por toda la superficie del campo.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

Son necesarias varias pasadas para verter la cantidad adecuada de arena, que quedará en la base de las fibras que forman el césped. Para que los granos de arena no se queden en la superficie de estas fibras, es necesario que otra máquina, que remolca un rastrillo, realice sucesivas pasadas por el terreno de juego para ir separando las fibras y que la arena caiga hasta la base de la ‘alfombra’ de césped artificial.

La última fase consiste en el vertido del relleno de Ecolastene que sustituye al caucho SBR, el elemento que más se utilizaba en los campos de césped artificial hasta la prohibición de los microplásticos intencionados por parte de la Comisión Europea, a finales de 2023.

FOTO: GEMA LÓPEZ (ESPAMA COMUNICACIÓN)

El Ecolastene, desarrollado por la empresa Green World Compounding, se elabora a partir de plásticos agrícolas reciclados, no está considerado como un microplástico y puede ser reciclado al final de su vida útil. Es la base de la propuesta desarrollada por las empresas del proyecto LIFE T4C para reemplazar los campos de fútbol de césped artificial con sustrato de caucho por otros de carácter sostenible pero que ofrecen el mismo rendimiento y mayor seguridad para los jugadores.

Como explican desde la empresa Green World Compounding, “este nuevo relleno no está considerado como microplástico, porque es mayor de cinco milímetros de diámetro; el uso y el aire libre no lo descomponen y las pérdidas del mismo son inferiores a siete gramos por metro cuadrado. Además, el Ecolastene está monitorizado y tiene un pasaporte que garantiza su trazabilidad, lo que significa que, al final de su vida útil, se recoge y se recicla, pudiéndose certificar que no ha habido pérdidas y que el material no se ha vertido al medio ambiente”.

Una vez que el campo está completo, con el sustrato de arena y el Ecolastene, se procede a un último rastrillado, para que las partículas se sitúen en la base de las fibras del césped.

A partir de ahí, el terreno de juego está completo. Solo quedarían las instalaciones exteriores y las porterías (fijas para el campo de fútbol 11, plegables para los dos campos de fútbol 7).

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